Hay varias maneras de entender qué es (el) Ser libre. Una corresponde al ser humano que se autorrealiza, el que escalando la montaña de la vida comienza a superar el nivel de la niebla y llega a ver el cielo perfectamente azul. En definitiva, el abandono del mito, la caverna y el instinto. Este es el ser como sustantivo, es la libertad materializada en uno mismo, el fruto de la evolución personal.

Por otra parte está el ser libre como acción, como verbo, como imperativo de la propia existencia humana. Ser libre es nuestra condena al miedo de perder la libertad. La libertad, y su condena, el premio intangible de nuestra escalada.

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