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«Con la directiva de retorno existe la posibilidad de mantener a una persona detenida durante 18 meses, sin culpa alguna, por decisión administrativa y sin intervención judicial. Esto significa que estamos creando una categoría inferior de seres humanos».
Palabras del eurodiputado socialista Claudio Fava recogidas aquí
ESL, al vivir en zonas políticamente ricas, se ha adaptado al medio desarrollando sistemas de catación política del personal en temas del eje izquierda derecha y nacionalistas. Véamos algunos ejemplos:
- Distinción entre centro izquierda e izquierda: Se puede proponer el tema de la prostitución:
Los izquierdistas moderados estarán a favor de legalizar dicha actividad porque, olvidados los trastos de antiguos principios, se acogen a su nueva casa liberal (cada día en más sentidos) en la que el individuo es soberano y el cuerpo una mercancía más. Por otra parte, la vieja izquierda normalmente se muestra en contra, al fin y al cabo, ¿no es una manifestación del sometimiento de la mujer? ¿es el ser humano y su cuerpo un bien de mercado o tiene un valor superior?
Por la derecha tenemos el mismo fenómeno. Los más liberales que apoyan el tema de la legalización de la prostitución (laissez faire, laissez passer). Luego está la rama catolicista para la cual la minifalda sigue siendo un asunto controvertido (ellos van a su ritmo). - Nacionalismos: ESL ha desarrollado un mecanismo de catación nacionalista para su propia supervivencia. En especial, hay que tener cuidado con nuevos seres, los que se hacen llamar postnacionalistas. Así las cosas, tenemos 3 grupos según el infalibre criterio lingüistico.
- Nacionalistas españoles: Los hay en diversos tonos, desde el “españa para los españoles” y el “una, grande y libre” hasta los más moderados que incluso aceptan en ciertas regiones las lenguas minoritarias. En general suelen dar pena, porque en el fondo de su corazón aun albergan algún recuerdo imperial lo cual, en esta potencia media y mediocre que tengo por habitat, les hace parecer más patéticos todavía.
- Nacionalistas no españolistas: Su tierra es su tierra. Y además, hay evidencia histórica de que sus Països, Euskal Herria, Galiza, Reino de León, etc… en su día (vease de industrialización hacia atrás) fueron entidades políticas independientes (aunque monárquicas, estamentales, católicas, injustas… pero suyas al fin y al cabo). A estos es feo decirles “y a mi que, yo vivo en el siglo XXI no en la Edad media!!” pero bueno, suelen ser más comprensivos pues, de hecho, han estado perseguidos durante muchos años por los del grupo 1 lo cual les da un aire más inocente.
- Post-nacionalistas: ¡¡¡CUIDADO!!! Esta es una especie especialmente engañosa dentro de la cual hay dos subgrupos muy muy diferentes.
A) Gente de lugares donde convive el grupo 1 y el 2 que dicen ser del grupo 3, siendo en verdad MUY del grupo 1 (españolistas), por motivos de prestigio o moda.
B) Gente que propugna la libre circulación de seres humanos entre las fronteras o la otorgación del derecho a voto al mayor número de inmigrantes. Vamos, socigalistas , extrema izquierda, anarquistas y otras hierbas…
CARTEL ELECTORAL DE DURAN I LLEIDA. ELECCIONES GENERALES 2008
“la gente no se va de su país por ganas sino por hambre. Pero en Cataluña no cabemos todos.”
Duran
Respetarán Cataluña
Sinceramente, no conozco muy bien a Duran i Lleida aunque siempre me había parecido el Josu Jon Imaz del catalanismo. Ese nacionalista periférico con el cual podrías compartir despacho en un momento dado sin caer en la amargura.
Y sin embargo, aquí está él, en todas las estaciones del metro de Barcelona, con el mensaje más reaccionario que he visto en un parlamentario español. “Queridos parias de la Tierra, en Cataluña no cabemos todos, lo sentimos” (y ni un deseo de buena suerte). También somos conscientes de que tenéis hambre, de que no venís por molestar sino por sincera necesidad pero, aun así, va a ser que no, que no cabemos todos. Y es que es duro de decir, suena demasiado egoísta porque realmente lo es, pero pese a que en Cataluña nadie se muere de hambre, todos tenemos abrigo, un techo, teléfonos móviles, sabemos leer y escribir, etc… pese a todo ello, no hay sitio para ustedes, los hambrientos.
Deciros que no hay sitio para vosotros no suena muy bien pues, al fin y al cabo, presupone que hay alguien (nosotros) que dictamina quien tiene sitio y quien no. Sería muy interesante reflexionar sobre quién es ese poder y de donde emana su autoridad para sentenciar a los seres humanos dónde pueden vivir y dónde no. No obstante, creo que hay otra pregunta fundamental que es: ¿Qué ha hecho Duran i Lleida para merecerse vivir en Cataluña que no haya hecho Abdoulaye, Mohamed, Carlos Rodrigo o el inmigrante de turno? Me refiero, por supuesto, a actos conscientes y voluntarios, aquellos de los cuales somos responsables.
Por lo pronto y por poner un ejemplo, Abdoulaye ha trabajado en su país del África subsahariana desde los 10 años hasta que, con 22 años, consiguió reunir sufienciente dinero como para pagarse el viaje a Europa. Primero atravesó el desierto en un camión destartalado y colgando de una de las barandillas durante varios días. Luego espero semanas en alguna costa del norte de África deambulando y comiendo lo que buenamente encontraba y podía costearse. Más adelante, previo pago de cientos de euros, se subió a un cayuco junto con otras decenas de inmigrantes como él y estuvo navengando varios días por el mar. Pese a que apenas había comida ni bebida, lo peor eran los mareos provocados por el hacinamiento en una diminuta cáscara de nuez, oyendo la batida del océano Atlántico contra la proa de la embarcación y rezando por no caer al mar, pues, pese a su buen talle y su robusta planta, Abdoulaye no sabe nadar.
Final y felizmente, pasados ya 3 días y medio en el océano, divisaron la tierra europea. Al llegar a la pequeña calita andaluza tocaron la tierra y se internaron entre la maleza. Tras varios días caminando sin rumbo, encontró a otros inmigrantes de su país que le indicaron donde podría conseguir, con suerte, algún trabajo. Cuando ya había estado una semana trabajando ilegalmente en la recolección de la fresa llamó a su primo, que vive en Barcelona, y para recibir las instrucciones sobre como llegar hasta la ciudad condal.
De todo esto han pasado ya varios años. Ahora Abdoulaye trabaja en una obra 13 horas al día aunque sólo le paguen 8, muchas veces en condiciones de seguridad precarias. Pese a lo que pueda parecer Abdoulaye es un hombre muy afortunado pues ha tenido mucha suerte de no morir en el desierto, no ahogarse en el océano, no ser descubierto por la policía y deportado, no haber muerto trabajando como ilegal en una obra y, por ahora, no haber sufrido ningún accidente grave mientras trabaja en precario.
En definitiva, Abdoulaye se ha jugado la vida varias veces para ganarse el derecho a vivir en Cataluña. Ahora Duran, te toca a ti. Y tú, ¿qué méritos has hecho tú para vivir en Cataluña?
*Mantener el nacimiento como determinante de nuestras vidas es profundamente injusto. Abogar por la expulsión de los que trabajan es contrario a la razón del ser humano. La omisión consciente de ayuda a aquellos que se mueren de hambre debiera ser criminal.
**Personalmente, presagio grandes resultados electorales para Duran i Lleida al igual que los ha cosechado la xenofobia en otros rincones de Europa.

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