«Con la directiva de retorno existe la posibilidad de mantener a una persona detenida durante 18 meses, sin culpa alguna, por decisión administrativa y sin intervención judicial. Esto significa que estamos creando una categoría inferior de seres humanos».
Palabras del eurodiputado socialista Claudio Fava recogidas aquí

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Julio 22, 2008 a 2:15 pm
Nana
Las leyes de inmigración de la Unión Europea disfrazan desconfianza de seguridad. Mientras las fronteras interiores desaparecen las exteriores son reforzadas por el Frontex. En lugar de destinar este organismo a las necesarias misiones de rescate de personas en lugares como el estrecho de Gibraltar, el principal objetivo de la política de inmigración es protejer ese núcleo cerrado que es Europa, esa serie de países que en lugar de utilizar su fuerza, resultado de la unión de los mismos, para mejorar el panorama mundial, se atan entre ellos en un descarado intento de protegerse contra los problemas y conflictos que pueden surgir con el exterior.
En una época en la que las diferencias entre humanos deberían desaparecer, en la que la multiculturalidad tendría que llevar el racismo a su extinción, dividimos el mundo en dos: el territorio “civilizado” y el que no lo está, y consideramos que una persona, por el mero hecho de nacer en un lugar, merece entrar en un territorio natural, del que nos hemos apropiado injustamente, más que alguien nacido en otro punto geográfico, ya que de este último deducimos que, por su condición de inmigrante, tendrá una calidad moral indudablemente menor a la dela gente de “nuestro” mundo. No fueron los africanos quienes dividieron con escuadra y cartabón esa porción de mundo a la que llamamos Europa, los que trazaron una línea invisible pero infranqueable entre una mitad de nuestra familia y la otra, no fueron ellos, ni los asiáticos, ni los sudamericanos, quienes nos asignaron un terreno e impusieron en el sus leyes económicas ahogando nuestras vidas en un inmenso mar llamado deuda externa.